¿Estás en casa, pero tu cabeza sigue en otra parte? Cómo recuperar la presencia en los pequeños momentos de casa
Descubre cómo recuperar la presencia en casa con pequeños rituales, menos multitarea y aromas que te ayuden a dar valor a los momentos cotidianos.
¿Cuándo fue la última vez que hiciste una sola cosa sin pensar en la siguiente?
Llegas a casa, dejas las llaves, te cambias de ropa y quizás enciendes una vela mientras respondes a un mensaje. Miras una serie mientras consultas el móvil. Preparas la cena mientras piensas en lo que tendrás que hacer mañana. Incluso cuando, en teoría, estás descansando, una parte de tu mente sigue ocupada.
No es extraño que los días parezcan pasar tan deprisa.
Vivimos rodeados de estímulos y acostumbrados a saltar de una tarea a otra. Y eso también ha entrado en casa. Pero hay una manera sencilla de recuperar un poco de presencia: dejar de hacer dos cosas a la vez y empezar a prestar toda la atención a una sola.
No hace falta añadir más actividades a tu agenda. Hay que aprender a vivir mejor las que ya forman parte de ella.
¿Por qué nos cuesta tanto estar presentes en casa?
Cuando tenemos muchas cosas en la cabeza, es fácil confundir descansar con no estar haciendo una tarea concreta.
Estar en el sofá no siempre significa desconectar. El cuerpo puede estar quieto mientras la mente sigue saltando entre conversaciones, tareas pendientes, notificaciones y cosas que todavía quedan por resolver.
El problema no es que hagamos muchas cosas. El problema aparece cuando nunca estamos completamente en aquello que estamos haciendo.
Hacer una sola cosa requiere una decisión muy sencilla: durante unos minutos, esto es lo único que voy a hacer.
Leer. Ducharte. Preparar un café o una infusión, cuidar las plantas, encender una vela, tumbarte en la cama o simplemente mirar por la ventana.
No hace falta convertirlo en una práctica complicada. La presencia también puede aparecer en actividades absolutamente cotidianas.
Tres maneras sencillas de recuperar la presencia
- Haz una sola cosa:
Escoge una actividad cotidiana y elimina, durante unos minutos, los estímulos que no tienen nada que ver con ella. Si cenas, cena. Si lees, lee. Si te duchas, deja el móvil fuera del baño.
Puede parecer insignificante, pero cambiar constantemente el foco tiene un coste de atención. Hacer una sola cosa te permite notar más lo que está pasando ahora. - Utiliza un objecto como señal:
Los pequeños rituales funcionan, en parte, porque crean una secuencia reconocible. Encender una vela siempre antes de leer. Ponerte un Eye Pillow cuando te tumbas unos minutos. Preparar el mismo rincón de casa antes de irte a dormir.
El objeto no tiene ninguna propiedad especial que haga desaparecer las preocupaciones. Su valor es más sencillo: te recuerda que ahora empieza otro momento. - Date permiso para no hacer nada:
Esta es probablemente la más difícil. Estamos tan acostumbrados a aprovechar el tiempo que incluso el descanso parece tener que cumplir una finalidad. Leer para aprender. Meditar para sentirnos mejor. Hacer ejercicio para cuidarnos.
Pero no hacer nada también puede ser un momento valioso.
No necesitas más tiempo. ¡Necesitas mirar de otra manera lo que ya tienes!
Dos elementos para crear tu momento de pausa
Cuando ya has entendido que el ritual no necesita ser complicado, algunos objetos pueden ayudarte a construirlo y convertirlo en una experiencia más sensorial.
Eye Pillow: cuando necesitas bajar el ritmo
Su peso suave sobre los ojos cerrados y su aroma vegetal pueden acompañar unos minutos de descanso, lectura, meditación o simplemente de pausa.
Es especialmente bonito para crear una pequeña señal de final del día: dejar el móvil, tumbarte y permitirte estar unos minutos sin tener que hacer nada.
No hace falta esperar a tener un rato largo. Cinco minutos pueden ser suficientes para empezar.
Brisa Cítrica: para marcar un cambio de ambiente
Brisa Cítrica combina naranja, limón y bergamota, una composición de perfil fresco y cítrico.
Puedes encenderla cuando llegas a casa y quieres marcar la transición entre el ritmo de fuera y tu espacio personal. No porque el aroma haga esta transición por ti, sino porque puede convertirse en la señal que te indica: ahora empieza otro momento.